GENOPSIDA I - LA ESCUELA
Los jueves por la tarde se cerraba la escuela y los chiquillos nos reuníamos para una expedición prohibida que se iniciaba sin concluir nunca;
quiero decir que nunca llegó a alcanzar el gran árbol prometido,
un moral de dulcísimos frutos negros.
Pero nosotros íbamos.
Atravesábamos las ortigas.
En las acequias desecadas había sombra y pedernales y, en ciertos sitios,
herramientas, huellas de labradores enviados por sus madres
a territorios innombrables, lejos de la virtud de los fielatos,
que entonces eran habitación de los espías.
Pasaban trenes en la tarde y su tristeza permanece en mi.
Antonio Gamoneda
»La más notable (característica) reside en sus ojos. Su estructura es bastante normal; el iris, sin embargo, es de un color único por lo que conozco, es decir de un dorado brillante y casi fluorescente. Todos los niños presentan la misma tonalidad de color.
John Wyndham / The Midwich Cuckoos
El maestro miró al niño de arriba abajo con unos ojos muy serios y dijo:
-¿Tú? Tú tienes ojos amarillos como los alcaravanes; te llamaré Alfanhuí porque éste es el nombre con que los alcaravanes se gritan los unos a los otros. ¿Sabes de colores?
Rafael Sánchez Ferlosio / ALFANHUI
INTRODUCCIÓN
Aquí estamos. En un salón por completo silencioso. La única luz que permite adivinar la presencia de los doce integrantes del Comité proviene de una gigantesca pantalla en forma de cúpula instalada bajo el techo, que se eleva varios metros por encima del suelo.
Y allí está él: Jack Silver, ocupando su lugar, una confortable silla a mano derecha de la cabecera donde se encuentra Edward Servantes, el Primer Regente de La Corporación SEED.
Inmediatamente da comienzo la asamblea.
-Ahora que no falta nadie- comienza por decir el señor Servantes- quiero dar una cordial bienvenida a los tres representantes de GELL que, muy amablemente, nos han honrado con su presencia...
Una mano solitaria pide audiencia ante los miembros del Comité. Acorde a la tradición, Edward concede la palabra a una mujer cuya belleza sólo es eclipsada por su rostro... Un rostro frío e inconmovible, como tallado en piedra...
-No deseo importunarlo, señor Servantes, - prorrumpe la doctora Virginia Geertz, precisamente uno de los representantes de GELL, - pero ¿podría dejar de lado la diplomacia y revelarnos el motivo de ésta reunión?
El señor Servantes, que se ha levantado para hablar, apoya suavemente las manos sobre la mesa y se sienta en silencio. Los demás integrantes del Comité se revuelven nerviosos en sus sillas esperando una violenta reacción por parte del Primer Regente ante tamaña insolencia pero, a cambio, tienen que contentarse con escuchar la escalofriante risa de su anfitrión, un hombre (Sí, un hombre, aunque algunos no parezcan muy seguros de su humanidad) temido por la mayoría de los presentes ya que se trata, a fin de cuentas, del individuo más cercano al verdadero y desconocido creador de SEED.
-Como desees, querida – repone al fin Edward mirando intensamente a la doctora- La cuestión es simple: La CEMI[i] parece funcionar al cien por ciento.
>> Según nuestros informes más recientes, los últimos estudiantes que la Escuela acogió bajo su techo ingresaron hace casi dos meses y, desde entonces, no se han obtenido reportes concretos de ninguna otra manifestación psicoevolutiva en el planeta...
-¿Quiere decir que los G-3 de la CEMI son los únicos que quedan en el mundo?- Esta vez es Alex Molten, un biólogo adscrito a GELL, quien se dirige al señor Servantes.
-No exactamente, doctor. Lo que quiero decir es que, si aún hay G-3 fuera de la Escuela, estos deben representar un número insignificante con respecto a la raza humana.
-¡Ningún G-3 puede considerarse insignificante, señor Servantes! ¿Debo recordarles, honorables miembros del Comité, lo que podría suceder si algún individuo de Tercera Generación logra procrear un hijo?
-Por favor, Virginia... Trata de guardar la compostura... - susurra Alex al tiempo que toma ligeramente del brazo a la doctora, que parece querer brincar sobre la mesa, tal es su agitación.
-La doctora tiene razón- concede Edward, magnánimo, sorprendiendo a los miembros del Comité, en especial a Virginia quien, desarmada ante la inusual aquiescencia del Regente, no tiene más remedio que dejarse caer sobre su asiento, obligada a posponer la violenta discusión que había planeado sostener con el señor Servantes. Naturalmente, éste ya se ha figurado las intenciones de los representantes de GELL, intenciones que van mucho más allá de la simple provocación: Virginia y Alex desean sabotear la sesión. Quieren ganar tiempo. El Regente, sin embargo, les ha negado con elegancia esta oportunidad – Así es. No debemos subestimar el poder de uno solo de ellos... Pero será más fácil implementar el procedimiento de Reestructuración Social si le demostramos al mundo el potencial de nuestros jóvenes estudiantes.
-¿Podrá la humanidad asimilar la imagen de un G-3 tal como esperamos?- pregunta un hombre calvo y obeso que Jack no reconoce.
-Ese es nuestro objetivo, amigo Carson. La duda no ayuda en lo absoluto al momento de actuar. Precisamente, uno de nuestros elementos clave, y nuestro mayor dolor de cabeza si hemos de ser sinceros, ejecutará parte del plan según indicaciones del Comité.
-¿De quien habla, señor Servantes? ¿No estará pensando en liberar a...?
La doctora Geertz deja la pregunta inconclusa. En la pantalla digital aparecen imágenes de aquel “elemento” al que Edward hace alusión.
Silencio de muerte. Silencio sólo interrumpido por algunos resuellos de temor y desconcierto.
Jack también se encuentra pasmado. Se trata de un movimiento que ni él mismo tenía previsto, aún siendo la mano derecha del Regente.
No hacía mucho tiempo desde que Jack visitara la CEMI. y, en verdad, le había parecido un lugar muy agradable pero, con la llegada de aquel individuo, la Escuela sufriría una profunda transformación... era inevitable.
El señor Servantes se ve complacido ante aquella muestra de estupefacción generalizada. Antes que alguien siquiera piense en abrir el pico, Edward retoma la palabra:
-Así es. Liberaremos al chico y le enviaremos a la Escuela. Él será nuestro “as bajo la manga” en caso de cualquier eventualidad.
-Pero ¿Cómo espera controlarlo? ¿Cómo sabe que no intentará escapar de allí?- Alex apenas puede dominar el temblor en su voz.
-Sencillo. Porque en la CEMI están los verdaderos intereses de nuestro pequeño aliado.
-¿Intereses? ¿Qué intereses?
-Los mismos que nosotros tuvimos en un principio con los G-3 de Primera Generación, mi querida doctora Geertz, sólo que, allí donde nosotros fracasamos, él piensa tener éxito.
-¿Y si lo logra?- Interviene, por fin, Jack
-La vida seguirá- concluye Edward esbozando una atroz sonrisa.
La asamblea continúa pero, luego de la desconcertante noticia que El Regente ha lanzado, como polvo para dormir, sobre los miembros del Comité, nadie puede ya concentrarse lo suficiente como para sacar partido de la reunión ni mucho menos para intentar generar una controversia que pueda desestabilizar a Edwad Servantes. Una vez más, El Regente se ha salido con la suya. Se ha apropiado de la batuta y, como de costumbre, será él quien termine decidiendo qué música tocará la orquesta y a qué ritmo. Un ritmo que no puede ser otro más que el fatídico himno de La Corporación SEED. La melodía del poder.
En la pantalla digital, una serie de imágenes, casi siempre inconexas, muestran la secuencia de desarrollo de un niño adoptado por La Corporación SEED, examinado por los científicos más prestigiosos del planeta y usado como herramienta del Comité a lo largo de sus últimos cinco años de vida...
Ese mismo día, Walter Callahan es trasladado desde Resurrección Hyle hasta Tierra Final, bastión de la única Escuela de Control e Instrucción Mental para G-3 de Tercera Generación: La CEMI.
CAPITULO 1
MEMORIAS
El paisaje desaparecía con celeridad, dibujando manchas informes sobre los brillantes ventanales del STREAM[ii] 537-B, que atravesaba los extensos y baldíos territorios de Lhiks como una serpiente de hierro huyendo por entre un mar de lodo.
De vez en cuando un chiquillo, de níveo cabello y ojos ambarinos, dejaba caer, casi por inercia, su dedo índice sobre el teclado digital de la ventana, junto a la cual se había sentado desde hacía aproximadamente veinte minutos.
En el preciso momento que el chico presionaba la tecla
CapturaR
las difusas sombras que danzaban en los ventanales se disolvían como por arte de magia, para dar paso a la nítida imagen de un paisaje que habría resultado imposible apreciar sin la novedosa Función Fotográfica de las ventanas de plasma que, como un cuadro surrealista de inmensas proporciones, permitían impregnar sobre los cristales del STREAM el abominable panorama que la última Guerra Nuclear había dejado para morboso deleite de varias (de muchas) generaciones.
El niño oprimía la tecla y
¡ FLASH !
aparecía el negro desierto de polvo y cristal, salpicado de arbustos esqueléticos y estructuras lejanamente emparentadas con la moderna arquitectura de las ciudades puras.
-Y… ¿Cómo te parece, Walter?- preguntó Jack sentado junto al niño, intentando con torpeza romper el incómodo silencio que en el vagón reinaba o, quizá, procurando involucrar al pequeño en una actividad menos mórbida que la de capturar la muerte cuadro a cuadro.
-No lo sé. Es la primera vez que veo el Mundo Exterior. Supongo que es mejor comparado con los laboratorios de La Corporación.- repuso Walter, sin prestar mayor atención.
Su dedo volvió a caer sobre la tecla. Una, y otra y otra vez...
¡ FLASH ! ¡ FLASH ! ¡ FLASH !...
Jack intentó rastrear algún dejo de tristeza o resentimiento en el comentario del muchacho pero el tono parecía totalmente neutro.
Los compartimentos estaban casi vacíos y, con toda seguridad, al final del viaje, el tren tan sólo albergaría dos pasajeros: Un ser humano y un G-3. La razón era simple: ninguna persona solía dirigirse a Tierra Final, a menos que tuviese algún asunto pendiente con La Escuela. El acceso a la CEMI, la última estación del STREAM 537- B, estaba absolutamente vedado para el público en general. Después de todo, no se trataba de un museo ni mucho menos de un parque jurásico.
Existía, claro, una razón para limitar el libre transito hacia Tierra Final: los humanos solían imaginar lo peligrosos que eran los G-3 pero, a decir verdad, eran éstos últimos los que temían recibir algún daño por parte de las múltiples facciones anti-evolutivas diseminadas a lo largo y ancho del planeta.
La Época del Exterminio pertenecía al pasado... pero a un pasado muy cercano. Tal vez los G-3 contaran con el apoyo de La Corporación SEED –y quizá del grupo GELL—pero aún así eran vulnerables a un eventual ataque proveniente del exterior de “La Reserva”.
Un momento.
<< ¿La Reserva? >> Se preguntó Jack mentalmente ¿De dónde había sacado tal término? ¡CEMI tampoco era un vulgar zoológico!
Bueno, Jack aceptaba que los G-3 no eran propiamente animales pero le resultaba difícil identificar a tales individuos con esos superfluos criterios antropomórficos que le habían enseñado hacía tanto tiempo en el Instituto y que, ahora, parecían obsoletos.
Sí. Aparte de sus ojos dorados e inexpresivos, los G-3 eran prácticamente iguales a un ser humano corriente. Por supuesto, también estaba el detalle de la madurez tardía pero incluso esa diferencia parecía insuficiente para desligar a los G-3 del género humano.
Por otro lado, aquellos seres, en apariencia inocentes, daban la impresión de compartir un secreto tan profundo y terrible que trascendía cualquier tentativa humana por aprehenderlo.
Jack Silver había observado muchas veces las furtivas miradas de complicidad que se establecían entre dos o más G-3, aún cuando estos acabaran de conocerse. De hecho, no precisaban mirarse a los ojos ni usar alguna forma de telepatía para entrar en contacto... Era el simple “llamado de los genes”[iii] que les permitía adivinar su extraña filiación… o algo más...
Todo esto le transportaba irremediablemente al Cuarto Adyacente, al fatídico experimento que Jack había tenido el disgusto de presenciar en La Corporación durante aquella confusa época antes de la Guerra Civil.
El recuerdo permanecía horrorosamente fresco en su memoria, igual de vívido y espantoso que las fotos que se sucedían, una tras otra, en la ventana de Walter: Allí estaba la pareja de niños, no mayores de cinco años, instalados en cuartos contiguos, separados por el grueso muro de cemento, metal y capas aislantes que, teóricamente, evitaban cualquier enlace físico o mental entre los jóvenes participantes.
Un grupo de investigadores (físicos, biólogos, Analistas y militares) observaba la pareja de niños a través del gigantesco vidrio, que para los chicos era un simple espejo, mientras se tomaba nota de todos los cambios fisiológicos-cerebrales que se iban presentando, en forma de gráficas y cifras, a través de las pantallas conectadas al equipo del laboratorio.
Generalmente no ocurría nada extraordinario (aparte de las típicas demostraciones telequinéticas, psicoquinéticas y de transmutación) pero, en cierta ocasión, las manifestaciones cesaron, los registros no indicaron actividad cerebral anormal alguna, y los niños mantuvieron un inexplicable silencio.
A continuación, ambos giraron su cabeza en dirección a la pared y se “contemplaron” fijamente, como si aquella barrera física no existiera.
Uno de ellos alzó la mano y saludó.
NINGÚN REGISTRO.
El otro le imitó alegremente.
NADA EN LOS MONITORES:
Acto seguido, lanzaron una fría mirada hacia “el espejo”.
Sus refulgentes ojos atravesaron la piel de los consternados observadores, penetraron su carne, traspasaron sus temblorosos huesos, les alcanzaron el alma...
En un ataque de pánico, uno de los militares digitó el Código Rojo y las habitaciones del experimento fueron rociadas por miles de proyectiles que silbaron con estrépito durante varios minutos.
Aunque el vidrio estaba diseñado para resistir aquella ráfaga de balas y mucho más, todos los observadores yacían en el suelo gimiendo de pavor... todos excepto Jack que, desde ese día, no lograría apartar jamás de su mente la imagen de los niños arrastrándose medio muertos por el suelo para tocar la pared y juntar sus manos en un mismo punto, de tal forma que, si no hubiese existido aquel muro, habrían chocado sus palmas sangrantes con absoluta precisión.
-Es sin duda un recuerdo horrible- comentó Walter con la mirada fija en el ventanal, donde cuadros mucho más desoladores aparecían y volvían a desaparecer.
El hombre se sintió sorprendido, no por aquella sencilla demostración telepática, sino por la aparente sinceridad que transmitían las palabras del impasible GENOPSIDA. De todas maneras, Jack no se atrevió a decir nada y procuró llevar su mente por derroteros menos azarosos...
El viaje continuó sin contratiempos.
Los dos individuos descendieron del STREAM cuando un intercomunicador anunció el final del trayecto:
“HA LLEGADO USTED A TIERRA FINAL. POR FAVOR, ASEGÚRESE DE TOMAR SUS PERTENENCIAS, UBICAR LA SALIDA MÁS CERCANA Y CAMINAR CON TRANQUILIDAD HACIA ELLA.
GRACIAS POR USAR NUESTRO SERVICIO.
LA CORPORACIÓN SEED LE DESEA UN FELIZ DIA.”
-Nos esperan- afirmó Walter acomodando una pequeña maleta de viaje sobre su hombro izquierdo.
-Así es. Algunos Maestros te escoltaran hasta la Escuela. Es un paseo corto pero... ya lo verás por ti mismo.
Acorde al protocolo, los dos visitantes (uno de ellos permanente) salieron del vagón 7- 20 A.
Sólo dos hombres ocupaban la inmensa plataforma. Walter y Jack les esperaron en silencio. Aldiss Lorenz fue el primero en acercarse:
-¡Señor Silver! Cuanto tiempo sin verle.
-Maestro Lorenz ¿verdad? Siempre tan sonriente... - Jack estrechó la mano del joven profesor, un individuo alto, de cabello claro y enormes lentes redondos que le conferían un aire apacible y cálido a la vez.
Le acompañaba el antipático Maestro Hiro Andersen, un G-3 que parecía encarnar la antítesis de su colega: huraño, rígido, de cabello negro largo y una penetrante mirada en la cual brillaban tímidamente un par de ojos dorados.
-Maestro Andersen... ¿Cómo ha estado?
El aludido ignoró por completo la mano que Jack le ofrecía. Su atención descansaba en el receloso chico nuevo que, no obstante, parecía ajeno a la incomoda situación.
-Ya veo- comentó Jack alzándose de hombros – Igual de suspicaz…
-Debe disculparlo, señor Sillver. Hiro no ha tenido una semana fácil en la Escuela.
-Comprendo, Maestro Lorenz
-¡Oh, no! Nada de Maestro... dígame Aldiss
-Correcto. Y ya que estamos en éstas ¿qué le parece si le presento a nuestro nuevo estudiante?
-Por favor, Jack
El visitante se dio media vuelta y acució suavemente al niño mediante un par de amistosas palmaditas en la espalda. El chico se plantó frente a los Maestros, inclinó la cabeza y recitó el saludo más formal que Wyon Bach, el último de sus Tutores, le había enseñado:
-Buenas tardes, Maestros. Mi nombre es Walter Callahan y estoy muy complacido de conocerlos.
-Un niño muy educado. ¿Cuántos años tienes, Walter?
-Aproximadamente… Once años, Maestro Lorenz.
-Su cabello es completamente blanco.- señaló Hiro como si ello constituyese algún tipo de crimen.
-Es de Tercera Generación, por supuesto.- se apresuró a decir Jack.
-¿Me permite?
Antes que Jack replicara, el Maestro Andersen ya estaba junto al chico, apartándole el cuello de la camisa y revisándole la nuca.
Allí estaba la marca:
G-3
- Únicamente me aseguro, señor Silver
-Es algo innecesario. Todos sabemos que es virtualmente imposible la existencia de un individuo de Cuarta Generación. Tendríamos que esperar diez años como mínimo para ello... ¡y, aún así, sólo nos encontraríamos ante un recién nacido!
-De nuevo me excuso por la conducta de Hiro... yo...
- Está bien. Maestro Lorenz.- dijo Walter sin demostrar la menor señal de molestia- El Maestro Andersen sólo hace su trabajo ¿verdad?
Hiro replicó con un gesto displicente y emprendió la marcha hacia la Escuela. Aldiss y Walter le siguieron pero Jack se quedó plantado junto al vagón del tren. Una voz metálica resonó en la estación:
“LAS PUERTAS SE CERRARÁN EN 30 SEGUNDOS.
ÚLTIMA LLAMADA PARA ABORDAR EL STREAM A RESURRECCIÓN HYLE CON ESCALAS EN...”
Tras percatarse de la ausencia del visitante, Aldiss se volvió extrañado:
-¡Jack! ¿No vendrá con nosotros?
-Eso quisiera, pero mis instrucciones eran traer a Walter hasta la Escuela y dejarle en manos seguras. Eso y nada más. Por otra parte, en Resurrección Hyle me aguardan ciertos compromisos, molestos pero ineludibles. Así que... ¡Hasta pronto, Walter! ¡Cuídate mucho!
El hombre penetró al vagón en el preciso instante en que se cerraban las puertas. No obstante, logró escuchar claramente el grito de despedida del pequeño:
- ¡Adiós, señor Silver! ¡Y procure no pensar tanto!
Entonces, la única estación de Tierra Final, CEMI, se perdió de vista en un suspiro, mientras Walter Callahan seguía a sus nuevos Maestros a través del sendero que conducía a la Escuela de Control Mental.
-Quizá estos profesores resistan por más tiempo el poder del niño- pensó Jack.
Luego recordó el consejo telepático del GENOPSIDA...
El cielo. Esa es la primera imagen que tengo de mi infancia. Un cielo azul deslizándose en silencio por la ciudad. Un tremendo hedor se eleva cada vez que sopla el viento y algo me hace cosquillas en la oreja.
Alguien parece gritar pero no recuerdo qué dice... Quizá algo como:
“¡MIRA, UN NIÑO ABANDONADO!”
O Tal vez:
“¡ESA RATA SE COME LA OREJA DEL NIÑO!”
Creo que esto último es lo más probable porque, en cuestión de segundos, una chica de trenzas enmarañadas y ojos negros espantaba las fétidas criaturas levantándome con sus menudos brazos.
Allí, junto al cálido pecho de mi salvadora, divisé el hilo sinuoso que eran las oscuras aguas exudadas por La Ciudad como el pútrido jugo de una herida infecta.
-¿Mamá?- más que preguntar, exigí su presencia.
-No, nene. Mami no está...
-¿Papi?
-Tampoco está aquí. Se han ido...- La niña procuraba mostrarse serena y comprensiva. No obstante, aún a los tres años de edad, logré entrever el miedo en sus temblorosos ojos negros.
- teno fío...
No sé por qué recuerdo un comentario tan trivial. Lo cierto es que, desde aquel día hasta la llegada de Los Vigilantes, nunca más volví a sentir frío porque el cálido pecho de Keith me confortó noche a noche bajo el cielo estrellado de Resurrección Hyle.
CAPITULO 2
CONTROL
Luego de una corta caminata, Walter divisó la planta física del lugar que, desde ese momento, sería su hogar.
Se trataba de un conjunto de tres edificios blancos, cada uno de los cuales tenía inscrito en el costado algún enorme carácter grabado en rojo. Las letras eran:
A Para el bloque de la izquierda.
B Para el bloque de la derecha.
C Para el complejo central, el más alejado de los tres.
El camino empedrado conducía directamente al bloque C. Los complejos estaban discretamente separados entre sí por un vasto patio de juegos (donde ni siquiera había un columpio), varias arboledas simétricamente dispuestas y algunas fuentes de agua, en apariencia, fresca.
Se respiraba, pues, en la CEMI un aire campestre. Por ningún lado aparecían cercas o muros que delimitaran el perímetro, evitando posibles fugas.
Walter no se esperaba tal libertad.
Desde su punto de vista, debía existir algún método en virtud del cual ningún G-3 escapaba de La Escuela. De no ser por la prudencia que caracterizaba al chico, éste se habría infiltrado en la mente de alguno de los Maestros para obtener respuestas claras, pero aún no era el momento...
Los Maestros penetraron tras Walter en el bloque C y avanzaron por un amplio vestíbulo desde el cual lograban verse, en parte, los salones de estudio numerados según el piso (200 para el segundo nivel, 300 para el tercero...).
Aunque ningún estudiante asomaba las narices, los murmullos infantiles flotaban en el ambiente, perdiéndose entre el pasillo al cual accedían los profesores con su futuro alumno.
A lado y lado del corredor aparecían las escaleras que conducían a los niveles superiores. Walter imaginaba a los chicos y chicas corriendo por los gruesos escalones de mármol, listos para olvidar sus clases y divertirse en el exterior del complejo.
Pronto, él también estaría con ellos.
Al final del pasillo: Una puerta.
En el centro de la puerta: Un cartel.
Con letras negras y en mayúscula, un nombre:
ARTHUR SCROLL
DIRECTOR
-Adelante- gruñó una voz grave y marchita desde el interior de la oficina.
Los Maestros aún no habían tocado la puerta pero aquella demostración telepática nunca impresionaría a Walter... Resultaba bastante obvio que todos los Maestros, incluido el Director, debían ser G-3.
Una vez en el despacho del rector, Aldiss indicó a Walter que tomara asiento.
El chico tenía que levantar la cabeza para observar con claridad al señor Scroll pues el enorme escritorio de metal le llegaba a la altura de los ojos.
El Maestro Andersen se disculpó ante el Director por no poder quedarse para la charla introductoria –que Hiro ya había oído decenas de veces- pues, precisamente, tenía una clase de PK[iv] pendiente.
El Director asintió desde su silla y la puerta se cerró, no sin que antes Walter percibiera una fuerte sacudida psíquica. Al parecer, el Maestro Andersen había esperado hasta el último segundo para “escanear” superficialmente su mente.
Por fortuna, tan patético intento sólo despabiló a Walter, quien comenzaba a aburrirse de toda aquella parsimonia.
- Walter Callahan- dijo al fin el Director.
- Sí, señor.
- He leído su expediente: Padres desconocidos. Procedencia indeterminada. Criado hasta los seis años en los canales de agua sucia de Resurrección Hyle... ¿Recuerda “Los Alacranes”?
- Sí, señor. Era el grupo de ORPHIS [v] al cual pertenecía...
- Ya veo. Curioso sentido de pertenencia el suyo. Debe saber que este lugar no es una primitiva estructura social tal como lo eran los ORPHIS; por lo tanto, las conductas agresivas, el lenguaje soez y el contacto físico prolongado entre niños y niñas no están permitidos
- Lo sé, señor. También estuve bajo el cuidado de tres Tutores en La Corporación SEED... pensé que había leído mi expediente...
Los ojos del Director se abrieron peligrosamente ante el último comentario. Walter no pudo evitar recriminarse por su tonto arranque de insolencia. Mija Rakovich, su segunda Tutora, le habría reprendido severamente por aquel impulso incontrolado.
- Lo que Walter quiere decir, rector Scroll, es que él ya ha aprendido a vivir en sociedad ¿verdad que sí?-
La oportuna intervención de Aldiss pareció aplacar la reacción del señor Scroll. En todo caso, el anciano Director se mantuvo un poco hermético durante el resto de la entrevista:
-Dice el expediente que La Corporación le rescató de Los Canales y que durante los últimos cinco años fue acogido por SEED. Sé que los archivos son bastante explícitos pero nos gustaría escuchar de su propia boca lo que allí hizo durante ese periodo de tiempo y las razones por las cuales le mantuvieron bajo tanto... cuidado
Walter ya se esperaba aquella petición. Se lo habían advertido antes del viaje: Los Maestros de La Escuela intentarían descubrir cualquier incongruencia entre la historia descrita en el expediente y la versión narrada por Walter.
Pero era inútil...
Él tenía grabada en la cabeza cada palabra, cada punto y cada coma del informe. La mayoría era mentira, por supuesto, pero su vida no le concernía a nadie... y menos al viejo rector.
- Durante los cinco años que viví en La Torre Central de la Corporación SEED, un grupo de científicos se interesó por el desarrollo de mis capacidades cognitivas y, específicamente, por explorar una y cada una de mis habilidades psíquicas. Los resultados no fueron muy alentadores en ésta área pues mi PES[vi] estaba poco entrenada y nunca se registraron los espectaculares fenómenos que de mí se esperaban. Por esa razón, me dediqué a cultivar algunos aspectos del conocimiento humano, es decir, literatura, matemática e historia.
>>Tuve tres Tutores que me orientaron durante las jornadas de estudio en La Corporación pero, desafortunadamente, nunca obtuve un seguimiento constante de su parte ya que... les resultaba difícil tener como pupilo a un G-3.
>> En cuanto a las razones por las cuales SEED me tuvo bajo su protección... Son también un misterio para mí. Según me fue informado, mis padres pudieron ser personas importantes que, luego de abandonarme en Los Canales, me creyeron muerto. Tras enterarse de que aún vivía, el remordimiento debió impulsarles desde el anonimato a solicitar ante La Corporación la protección que el temor y el desprecio no les permitía brindarme. Hasta que La Corporación no estuviera plenamente convencida de que la CEMI era un lugar lo bastante seguro, mi traslado a La Escuela sería postergado. Al parecer, el trabajo de la CEMI durante los últimos años los ha convencido, señor Scroll.
- De acuerdo, Callahan. Seré breve pues tengo cosas que hacer: La CEMI es una institución destinada a entrenar, controlar y educar a los G-3 de Tercera Generación. Nuestra misión como Maestros es procurar un ambiente relativamente libre, definido por reglas implícitas de convivencia cuya pretensión es emular aquellas normas que ustedes, los estudiantes, encontrarán al salir de aquí y enfrentar el mundo real.
>>Aunque piense lo contrario, Callahan, todos los G-3 tienen aptitud para controlar al menos uno de los aspectos de la PES. Nuestros Maestros le permitirán descubrir cuales son sus verdaderas capacidades y cómo dominarlas para provecho suyo y de la humanidad. El cuerpo docente de La Escuela es muy capaz y, generalmente, está a su disposición para ayudarle y protegerle durante el proceso de adiestramiento.
>>Sin embargo, también podemos hacer uso de la fuerza y la disciplina si se torna necesario. Por favor, Callahan, no nos obligue nunca a llegar a tales extremos. Soy un G-3 de Primera Generación y los Maestros son G-3 de Segunda Generación, pero ello no significa que puedan enfrentarnos y salir victoriosos. Lo que nos falta en poder nos sobra en experiencia. No lo olvide.
- Sí, señor.
- Sí, Director- corrigió Arthur.
- Sí, Director- repitió Walter obedientemente.
- Ahora, márchese. El Maestro Aldiss le explicará algunas reglas, lo llevará a su habitación asignada y luego al salón de clases que el Maestro considere más adecuado para usted.
El profesor Lorenz, que había permanecido de pie junto a la puerta todo el tiempo, esperaba que el chico se levantara de su silla pero, al parecer, éste aún no tenía pensado irse.
De repente, Aldiss sintió una extraña perturbación... Algo intentaba manifestarse ante su mente... algo extremadamente poderoso.
Walter Callahan acababa de “escanear” dos mentes:
Una era vieja y débil, otra era fuerte pero vulnerable.
Una de ellas sería presa fácil de su poder e, incluso, le agradaría tenerla bajo su control; la otra presentaría resistencia pero existía un buen método para evitar una contienda psíquica.
El rector lanzó una mirada inquisitiva sobre aquel pequeño que aún no se dignaba salir de su despacho.
-¿Algo más, Callahan?
- No me siento bien - Dijo éste con voz apenas audible.
Enseguida, se balanceó en la silla y cayó estrepitosamente al suelo ante la atónita mirada del Director y del Maestro.
Al poco rato, los dos hombres estaban sobre el chico intentando auxiliarle...
Aldiss volvió a percibir una fuerte perturbación mental pero le restó importancia ante la urgencia de ayudar a Walter.
El nuevo escaneo le permitió a Walter comprobar su hipótesis. De hecho, tuvo tiempo de agradecer a Sigmund Hertz, su primer Tutor, por enseñarle aquel sencillo truco para rebajar las defensas mentales del oponente.
Pensó Walter y sus ojos brillaron intensamente sorprendiendo a los adultos que se hallaban junto a él.
En cuestión de segundos, la mente del viejo era suya... pero, a pesar del truco, la mente de Aldiss daba la pelea:
-¿QUIÉN ERES?- Preguntó el Maestro al borde del desespero.
- Pronto lo sabrá- repuso Walter con sorna.
-¿QUÉ PRETENDES?
- Ser libre.
-NO PODRAS HUIR POR SIEMPRE... SERÁ FACIL ENCONTRARTE.
- Nadie dijo que me escaparía.
-¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ HACES ESTO?
- Por la humanidad- finalizó Walter.
La mente del profesor se disolvía sin problema en la del chico. La breve comunicación telepática que había sostenido con el Maestro le obligó a reconocer en Lorenz un oponente formidable. Su apariencia anodina y delicada era un perfecto disfraz que ocultaba una mente lúcida y resistente.
Walter se felicitaba por no haber subestimado al extraordinario profesor. Ahora que era suyo, sería un aliado insuperable al momento ejecutar sus planes.
- Maestro Lorenz, lleve al muchacho a su habitación- dijo el rector muy amablemente.
- Enseguida, Director Scroll.
- Hasta pronto... Arthur- se despidió Walter, con total descaro, gozando del sagaz subterfugio del que, a partir de ese momento, se valdría para controlar La Escuela. .
El Director le guiñó un ojo y continuó revisando sus papeles como si nada.
Al poco rato, Walter descansaba sobre la blanda cama de su habitación, se desnudaba por completo para ponerse el ridículo uniforme de invierno, especialmente diseñado para los alumnos de la CEMI, y salía tras Aldiss dispuesto a conocer a sus nuevos compañeros.
- Levántate, Walter- me apremió Keith con suavidad.
- Si... - susurré sin abrir los ojos todavía.
Al instante, la roída manta salía volando por los aires mientras el frío matutino me calaba los huesos.
El verme tiritando no hacía más que incrementar las risas de los chicos y chicas del grupo.
Tras levantarme torpemente, refregué mis ojos y me estiré con fruición.
A continuación, Oswald, líder de “Los Alacranes”, nos asignaba las tareas a desarrollar aquel día:
-¡Mike!- decía Oswald
-¿Sí, señor?- respondía el chico pelirrojo y regordete a nuestro líder, un larguirucho joven mestizo que no sobrepasaba los catorce años de vida.
-Búsqueda de Recursos- informaba Oswald
-Sí, señor.
-¡Sammy!
-¿Sí, señor?- esta vez respondía un chico flaco y desgarbado, voz temblorosa y aire distraído.
-Búsqueda de Recursos.
-Uff- suspiraba Sammy. Era la tarea más sencilla pero, no por ello, menos importante.
-¡Keith y Walter!.
-¡A la orden, señor!- exclamaba Keith simulando una pose militar.
- Búsqueda de Alimentos- ordenaba Oswald ceñudo.
-¡Sí, señor!.
Y allí íbamos los dos, tomados de la mano, recorriendo juntos la extensa Red de Canales que conformaban el alcantarillado externo del Occidente.
Según recuerdo, Keith debía esforzarse mucho antes de poder recolectar suficiente alimento para nuestro grupo. Era claro que mi presencia constituía más una traba que una ayuda, no obstante, ella nunca se quejaba. Quizá estaba consciente de que Oswald le imponía tal tarea con el fin de obligarla a deshacerse de mí, pero Keith jamás renunciaría a tenerme a su lado. Posiblemente, ello obedecía a un precoz instinto maternal o, sencillamente, al orgullo que caracterizaría a mi salvadora hasta el final de sus días... No lo sé.
De algo estoy seguro: Keith fue la primera persona que me amó sin condiciones. También yo debí amarla pero me es difícil aseverarlo ahora.
Cuando cumplí cinco años – según cálculos de La Corporación. Mi verdadera edad, al igual que la de cualquier otro G-3, es una aproximación, pues, como supongo usted sabrá, durante los primeros quince años de vida, nuestro desarrollo físico suele ser mucho más lento en comparación con el de un ser humano corriente- comencé a manifestar las habilidades psíquicas básicas propias de lo que tendré que llamar, por ahora, nuestra especie.
En principio, nadie prestó atención a las caídas cada vez más frecuentes de los objetos que, en opinión de cualquiera, se encontraban firmemente apoyados sobre las mesas, los estantes oxidados o el húmedo sofá de cuero (la reliquia de nuestro grupo).
Los muchachos, y Keith, comenzaron a preocuparse cuando los objetos no sólo se contentaban con moverse sino que, además, explotaban sin razón alguna.
No pasó mucho tiempo antes que Oswald y los demás asociaran los extraños incidentes con el particular brillo de mis ojos.
Entonces, completaba yo dos años y diez meses (más o menos) junto a “Los Alacranes”... Tan sólo restaban unos días para que estallara la Guerra Civil y “Los Vigilantes” vinieran por nosotros dispuestos a arrasar con todo aquel que se interpusiera en su sagrada misión: Aniquilar a uno y cada uno de los G-3 del planeta.
CAPITULO 3
NOCTURNO
- Saluden a su nuevo compañero: Walter Callahan- proclamó el Maestro Lorenz sin necesidad de llamar al orden. Poco antes, el barullo y las risas infantiles parecían haber tomado absoluto control del aula, una clara consecuencia de que la figura de autoridad, el profesor Aldiss, se hubiese ausentado por casi una hora. Claro que al Maestro no parecía molestarle en absoluto la algarabía y, seguramente, la situación de aparente desorden se habría mantenido aún bajo las narices de Aldiss de no ser por la repentina aparición de Walter.
Algunos chicos asintieron tímidamente a modo de saludo pero, en general, todos parecían algo consternados por la inusual presencia del novato.
-Walter fue trasladado desde uno de los resguardos de La Corporación, donde le tuvieron protegido debido a… ciertas dificultades políticas. Espero que lo reciban con amabilidad y... si alguien quiere mostrarle las instalaciones...
-¡Por aquí, Maestro Lorenz!- Una niña de cabello corto castaño levantaba ansiosamente la mano. Un par de coletas colgaban graciosamente a lado y lado de su cabeza.
A Walter le habría encantado dejarse guiar por aquella jovencita pero ésta se arrepintió en el último segundo ante las miradas de reproche que una pareja de chiquillos le dirigía.
Entonces, cuando Walter se resignaba a aceptar la ayuda de cualquier otro alumno, la niña cayó de espaldas contra el suelo, inconsciente, sin que nadie pudiese sostenerla a tiempo.
Al instante, un corrillo de escolares se agolpó alrededor de la chica desvanecida mientras un par de niños, los mismos que acababan de frustrar el deseo de Walter, exigía a gritos la ayuda del Maestro Lorenz.
Aprovechando que ya no era el centro de atracción de la clase, Walter se escabulló a las afueras del bloque C, dispuesto a gozar de los últimos rayos de sol, del bello paisaje, de aquel cielo arrebolado... ese mundo exterior que La Corporación le negara por cinco largos años.
La noche...
Walter nunca imaginó que pudiera ser tan hermosa.
La noche en Tierra Final era diferente a la de Resurrección Hyle.
Allá se mostraba aterradora, fría y deprimente.
Desde el alféizar de la ventana sobre el cual reposaba Walter, la noche aparecía sublime, cálida y brillante.
El viento arrastraba tras de sí el límpido aroma de las arboledas y un tenue murmullo ascendía desde el suelo, entonando etéreos himnos a la luna.
Eran grillos... o algún otro insecto nocturno.
- Y hablando de insectos... - comentó Walter al divisar una figura avanzando sigilosamente desde el bloque A (o Bloque de de las Avispas [vii]), donde dormían todas las niñas, hasta el muro del bloque B (o Bloque de los Babosos, como le llamaban las niñas de la Escuela) donde Walter y los demás chicos reposaban.
Minutos después, dos niños salían del bloque B y se reunían con la joven. Walter contemplaba, desde el cuarto nivel del edificio, el particular encuentro nocturno.
No lograba escuchar claramente sus voces pero los escasos fragmentos de conversación fueron suficientes para que el pequeño observador se hiciera una idea más o menos clara de la situación:
- Escucha, Maity... ambos sabemos... perder un padre... ahora puedes evitar que el de Karin muera... – decía el mayor de los tres niños –sé que tienes miedo... la situación... cambia todo...
- Sí, eso creo... - respondía quedamente Maity, el más pequeño del grupo (y, acaso, de La Escuela)
> pensó Walter >
-¿Sólo puedo teletransportarme a un lugar en el que ya haya estado?- preguntaba Maity.
<< ¿Teletransportación[viii]? Fascinante. Ni siquiera yo puedo manejar esa habilidad... aún >>
- Así es... entre más... transportes contigo más energía perderás- explicaba el mayor.
-Vaya, vaya... yo… pensé que eras… ignorante, Blaze- Habló por fin la chica.
Walter sonrió con dulzura. Estaba interesado en ella... estaba interesado en... en…
<<¿Cómo le llamó Blaze hace un momento? ¡Ah! Karin... bonito nombre >>
- Usaré... Transmutación[ix] para modificar... uniformes.
<>
Algunos metros abajo, los tres estudiantes perdían sus ropas (el uniforme de invierno de la CEMI cuya capucha le impidió a Walter identificar a los chicos en un primer momento), quedaban momentáneamente desnudos y recuperaban los trajes con un diseño mucho más casual (aunque la masa y el color negro de los uniformes continuaban prevaleciendo)
En medio del proceso, Blaze le indicó a Maity que había llegado el momento:
-¡AHORA!- exclamó el chiquillo.
Y desaparecieron.
Walter permaneció meditando un rato:
-Se han escapado de La Escuela... y no ha ocurrido nada. ¡Ni siquiera suena una alarma! De hecho, podrían huir cuando quisieran pero no lo hacen ¿por qué? También ignoro a dónde se marcharon. Parece que el padre de Karin estaba en peligro de muerte... pero ¿Cómo lo supieron? ¿Precognición? ¿Clarividencia?
>> ¿Saben Los Maestros que Maity, Blaze y Karin tienen tal dominio sobre sus habilidades?
>> Parece que es momento de hacer una breve visita a las mentes del Director y el Maestro Lorenz- concluyó Walter apartándose de la ventana y tendiéndose en la colcha con los ojos muy abiertos y, sobre todo, muy brillantes.
Cincuenta metros al occidente, en uno de los improvisados dormitorios instalados en el Bloque C, el Maestro Andersen se levantaba inquieto.
-¿Qué diablos fue eso?- comentó en voz baja aunque, por supuesto, se encontraba solo en el cuarto.
La sensación había desaparecido.
¿Acaso una falsa impresión? La verdad, estaba muy nervioso desde hacía un par de semanas...
Los raptos no resultaban sencillos y el Director comenzaba a sospechar que aquellas desapariciones no obedecían a simples berrinches de los estudiantes.
Por otro lado, estaba aquel niño: Walter Callahan.
¿Por qué no podía sacarse de la cabeza ese odioso “presentimiento” respecto al dramático cambio que sufriría La Escuela con su llegada?
No... No era un simple “presentimiento” (Hiro era consciente de que ni la Precognición[x] ni la Clarividencia[xi] eran sus fuertes), también había hechos:
Su sospechosa filiación con SEED, ese cabello blanco, esos ojos penetrantes...
(¡Por favor! ¡Simples apariencias!)
De acuerdo. No eran hechos concretos pero ¿Qué decir de la sorprendente facilidad con la cual el chico se libró de su “escaneo” mental?
(Un momento...)
¿Realmente fue tan fácil para Walter?
Podría ser que su única habilidad fuese la Proxemia Mental[xii], una avanzada forma de bloqueo psíquico.
-Y ¿por qué no comprobarlo ahora mismo?- se dijo Hiro.
(De ninguna manera)
Quizá lograra penetrar la mente de Callahan y, entonces, ¡se encontraría atrapado en un ridículo sueño donde llovían dulces de chocolate y Walter era el Maestro!
Intervenir en un sueño ajeno era muy peligroso. Maity se lo había demostrado una vez y Hiro sí aprendía sus lecciones.
-No debo precipitarme- pensó el Maestro Andersen procurando conciliar el sueño otra vez. –Mañana en la mañana veremos cuáles son tus verdaderas capacidades, Walter Callahan.
Hiro cerró los ojos... pero la angustia torturó al Maestro toda la noche.
El Director Scroll “cantó” como un pajarito.
No hubo pregunta que dejara sin respuesta (“No lo sé” se consideraba una respuesta y Walter no tenía motivos para dudar de la forzosa honestidad del viejo)
Con Lorenz las cosas eran distintas.
Para obtener respuestas, Walter debía presionar (casi amenazar) al Maestro para que éste se dignara a “soltar la lengua”... Y, aún así, los resultados no eran tan confiables como los del viejo:
- Señor Lorenz... ¿Por qué no colabora conmigo?
- Dame una razón para ello.
-¿Qué le parece salvar su mente?- Walter conservaba una calma mortal. Otra de las múltiples manías que había aprendido de sus Tutores en La Corporación.
-¿Sabes lo que esta habilidad implica para tu mente y tu cuerpo?
- Estoy consciente de ello, señor Lorenz. Créame, no soy descuidado cuando de usar mis habilidades se trata.
- No me refiero al desgaste vital generado por la Manipulación Psíquica[xiii], Walter. Se ve que fuiste bien entrenado para mantenerla-
- Con lisonjas no obtendrá su libertad, señor Lorenz.
- Lo sé, Walter. Sólo quiero advertirte que, así como mi mente es un libro abierto para ti...
- Querrá decir “medio abierto”
- Bueno, como sea. Desde mi punto de vista tu mente también es vulnerable.
-¿Ah, sí? ¿Y por qué no aprovecha esa ventaja?
- Tú bien lo sabes. Al hacerlo, mis escasas defensas mentales se derrumbarán como un castillo de naipes y, luego de eso, sí que sería un libro abierto para ti.
- No tiene sentido que me amenace con algo que no piensa hacer...
- Sólo te prevengo, Walter. En algún momento, cuando menos lo esperes, volveré mi mente contra la tuya y, entonces, ¿podrás detenerme, pequeño? ¿Podrás?...
- Señor Lorenz, ¿Qué es lo que oculta con tanto celo? ¿Es algo tan malo?
Aldiss cerró su mente (cuanto pudo)
Walter salió satisfecho de su psique. El Maestro cedería, sólo era cuestión de tiempo.
Para cuando el chico volvió en sí, ya había transcurrido más de media hora y los tres viajeros acababan de regresar a La Escuela.
Karin abrazaba a Maity y Blaze. Lloraba de felicidad.
- Sabía que lo salvarían- festejó Walter y se fue a la cama, que buena falta sí le hacía.
Todos estaban asombrados.
Incluso Oswald me observaba, visiblemente divertido ante lo que él llamaba “trucos de magia”.
- Haber Walter. Ahora mueve esa silla hacía mí- exigía Mike con la ansiedad pintada en su pecoso rostro.
Ante algo tan sencillo, me limitaba yo a centrar mi atención en la mohosa estructura de madera y, sin resistencia alguna, esta se trasladaba siguiendo la misma trayectoria que mis ojos describían.
-¡Increíble!- Concedía Sammy cansado de buscar los “hilos invisibles” que permitían tales maravillas.
- Entonces, los rumores eran ciertos... Tú eres uno de esos seres a los que llaman C-3
- Querrás decir G-3, Oswald- le corrigió Mike.
-¡Da igual!... Oigan chicos ¿Y si es peligroso?
Los jóvenes cruzaron miradas.
Sus rostros sucios e infantiles no reflejaban emoción alguna.
Luego me miraron:
Un mocoso de cabello amarillento (Keith aseguraba que era blanco pero nadie le creía... la verdad me hacía falta un buen baño), aspecto frágil y de una ingenuidad insoportable...
Todos se echaron a reír.
-¡Ya basta!- irrumpió Keith de repente.
Sus manos se agitaban violentamente y, sin duda, más de un chico debió ganarse un buen bofetón.
-¿Se puede saber que mierda ocurre contigo?- Reclamó Oswald ofendido.
- Walter no es un juguete. Déjenlo en paz- y mientras decía esto, me acunaba en su regazo, besándome con dulzura, aferrándose a mi cuerpo como una fiera enardecida protegiendo a sus crías de un predador hambriento.
Los chicos se retiraron contrariados, lanzando pestes por la boca, frustrados ante la imposibilidad de disfrutar por unos minutos más del “pequeño mago” que en buena hora había terminado allí.
La escena resultaba bastante jocosa pero, entonces, percibí los crecientes sollozos de Keith, sus tibias lágrimas deslizándose por mi cuello, abriéndose paso entre mis vértebras como un salado arroyo horadando las óseas montañas de mi espalda cubiertas de piel.
- Nadie te hará daño, Walter... Te juro que nadie va a dañarte...
Yo ignoraba la razón de aquella extraña conducta.
De hecho, tampoco entendía quién podría dañarme o lo que ello pudiera significar...
Tan sólo pensaba en lo bien que se sentía reposar junto al cálido cuerpo de Keith, abrazar su delgada cintura y escuchar el latido de aquel órgano que, en las noches, funcionaba como un eco anestesiante capaz de reemplazar la más hermosa de las nanas.
Si algo deseé por esos días, fue compartir mi vida entera con la niña de las negras trenzas y los dientes descuadrados...
La única persona del mundo que poseía un corazón somnífero.
[i] CEMI: Escuela de Control e Instrucción Mental. (N del E): Algunas personas han querido ver en esta sigla una posible referencia a la Teoría CEMI de la consciencia humana, es decir, la Teoría del Campo Electro Magnético de la Información, según la cual la consciencia humana se encontraría estructurada y sustentada en un Campo Electro Magnético que no sólo rodearía al cuerpo humano (esto es, la famosa bioenergía) sino que interactuaría con este, generando así procesos neurocognitivos de los cuales podrían desprenderse unidades más o menos complejas de información. Tal información podría continuar disponible aún después de que el cuerpo físico ha desaparecido. La teoría, sin embargo, ha sido frecuentemente criticada y aún no recibe total respaldo por parte de la comunidad científica.
[ii] STREAM: Iniciales convenientemente ordenadas de “Tren Superconductor Accionado por Repulsión Electro Magnética”. Este tipo de transporte es capaz de alcanzar velocidades de hasta 500 kilómetros por hora mientras levita a través de un tipo de raíles especiales conocidos como magneplano. En algunos países de oriente se han desarrollado este tipo de sistemas con éxito considerable. Se recuerda, sin embargo, el triste accidente del KATAHARU en el año 2003 donde más de doscientas personas murieron luego de que el tren se descarrilara como consecuencia de un cambio inesperado en el estado superconductor de un tramo del magneplano.
[iii] Posible referencia a un fenómeno denominado AC (ANOMALOUS COGNITION), una forma de intercambio o transferencia de información donde los estímulos sensoriales están ausentes. Los sujetos ganan el acceso a la información por procesos desconocidos. Se han encontrado reportes que al parecer confirman que durante la Segunda Guerra Mundial, algunos científicos alemanes lograron establecer la existencia del fenómeno AC en sujetos sometidos a fuertes niveles de estrés postraumático: Los experimentos eran similares a los que el autor describe en este capítulo.
[iv] PK o psicoquinesis (psychokinesis en inglés). En el estudio de los fenómenos paranormales, una de las principales manifestaciones PSI junto a la Percepción Extra Sensorial (PES) Con PK se alude a la acción directa y activa de la mente sobre la materia. La posibilidad de que la PK fuese posible se fundamenta en principios de la física cuántica según los cuales la mera observación de un fenómeno puede alterar un sistema. Las modificaciones al sistema, sin embargo, suelen darse a nivel micro, por lo que para la influencia sobre un sistema macro sería necesaria una gran cantidad de energía no disponible normalmente por parte del ser humano.
[v] ORPHIS Término acuñado por el autor para referirse a grupos de niños huérfanos o evadidos. Se especula que existe una referencia explícita a los “niños de las alcantarillas”, que existieron en la capital de Colombia y otras ciudades entre 1980 y el 2000. Otros relatos del autor sugieren que los ORPHIS suelen refugiarse en los canales de aguas negras de Resurrección Hyle donde se agrupan por clanes.
[vi] Percepción Extra Sensorial Constituye, junto a la PK, una de las más importantes manifestaciones PSI. Algunos autores sostienen la existencia de dos factores diferenciados dentro de la línea PSI: La tendencia expresiva (como la PK) y la tendencia receptiva (como la PES). Dentro de esta última, se pueden subrayar capacidades populares como la telepatía, la precognición y la clarividencia. Este tipo de tendencia PSI fue ampliamente explotada durante la guerra fría, al plantear posibilidades reales de anticipar posibles acciones del enemigo y por constituir una forma de espionaje altamente efectiva.
[vii]Bloque de las Avispas. Existen por lo menos dos interpretaciones para esta denominación: Puede tratarse de una expresión irónica que los niños de La Escuela aplican a las niñas debido al aspecto infantil de las chicas que, normalmente, debieran ya mostrar alguna que otra “curva”. La segunda interpretación es que puede tratarse de un guiño del autor a la visión clásica de los escritores de ciencia ficción que suelen catalogar a los mutantes, extraterrestres y demás antítesis humanas como “bichos raros”
[viii] Teletransportación: Capacidad de transportar materia de un punto en el espacio a otro. Algunos procesos cuánticos se han invocado para explicar este fenómeno, entre ellos, la existencia de agujeros de gusano sostenidos por materia exótica o, la más aceptada, basada en la replicación de partículas realizada en la Universidad de Bangalord que implica el uso del enmarañamiento cuántico, donde dos partículas nacidas de la división anterior de una misma partícula sufrían cambios isomórficos instantáneos sin importar la distancia entre las mismas. Hace poco, y con base en este experimento, SOFTECH ha anunciado el próximo lanzamiento de una nueva generación de computadoras cuánticas miles de veces más rápidas que las actuales.
[ix] Transmutación: Presunta capacidad de modificar propiedades físicas (color, forma, textura...) de objetos inanimados La alusión a este fenómeno se remonta a la edad media, donde los alquimistas aseguraban lograr transformaciones radicales de la materia a partir del uso de objetos, cánticos y combinaciones químicas. Recientemente, el célebre historiador francés Théophile Gautier aportó documentos (aún en estudio) que parecen confirmar el éxito de algunas de estas transmutaciones bajo estados hipnóticos descritos en documentos encontrados en una antigua capilla francesa al norte de Tarbes (Toulouse). Tal información parece corroborar investigaciones adelantadas en la Universidad rusa de Grodno que describen cómo los cánticos, rezos y estribillos usados en misas de sanación y en círculos como el de los alquimistas resultarían efectivos gracias a la adopción, por parte de los participantes en este tipo de rituales, de ciertos estados alterados de consciencia que modificarían las propiedades químicas y eléctricas de los objetos llegando a afectar, incluso, algunos organismos vivientes.
[x] Precognición: Capacidad de traer a la conciencia algún evento futuro que, normalmente, no podría deducirse del presente. Este fenómeno resulta de particular interés, encontrándose bastante documentado desde tiempos remotos (incluso en la Biblia es posible encontrar alusiones a este tipo de experiencias, véase por ejemplo, Génesis 41, 1 – 57). En una encuesta de la revista norteamericana ALTERNATIVE VISIONS (1997, número 34) realizada a personas de distintas edades, grupos étnicos y estratos socioeconómicos, se encontró que el 82% de los encuestados habían sostenido algún tipo de experiencia precognitiva, ya fuese visión de un hecho futuro en sueños, previsión de un suceso durante la vigilia o sensación de ya haber vivido algún suceso (deja vú). Las explicaciones frente al fenómeno resultan igualmente variables, como posibles fallas en el espacio tiempo, existencia de universos o historias paralelas, intervención de agentes externos sobre la consciencia humana, etc…
[xi] Clarividencia Capacidad de descubrir objetos ocultos o percibir eventos que ocurren simultáneamente sin que medie en ello ningún medio físico. También denominada Siimulcognición, la clarividencia es, junto con la precognición, una de las habilidades PSI receptivas más populares. El uso de instrumentos (usualmente metálicos) sobre planos de países o ciudades para encontrar tesoros ocultos, es un método de clarividencia tradicional, aunque aparentemente inefectivo. Algunos estudiosos del tema como el neurólogo inglés Adolph Llinás consideran que la clarividencia puede presentarse sólo mediante la conectividad neuronal de dos o más individuos. Para probar su afirmación, Llinás realizó un experimento clásico donde dos sujetos (uno encerrado en una habitación a solas y otro encerrado con un experimentador) debían adivinar una secuencia de símbolos en un orden estricto. El individuo solitario no obtuvo ni el 20% de los aciertos del sujeto que tuvo un compañero de habitación (del cual sólo se veía su silueta). Claro que este último sujeto no obtuvo un nivel de aciertos estadísticamente significativos. En un segundo experimento, esta vez conducido por el neuropsicólogo chileno Jhon Milton, el sujeto solitario fue sometido a una sesión previa de hipnosis, alcanzando un puntaje de aciertos cercano al 90%, lo que sugiere que la interacción neuronal del individuo fue inexistente o pudo ser sostenida con un ente físico inorgánico.
[xii] Proxemia Mental: Hipotética forma de PES, involuntaria e inconsciente, que se manifestaría a través de un campo psíquico que rodearía constantemente al sujeto, rechazando cualquier corriente Psi dirigida a este. El término está basado, por un lado, en el concepto biológico de proxemia, un campo simbólico que cada especie posee como parte de su necesidad de seguridad, mucho más restringido que el territorio, aunque mucho más privado e intimo. Por otro lado, la Proxemia Mental hace referencia a un campo psíquico hipotético al cual ninguna corriente PSI puede acceder, aunque desde su interior sea posible proyectar la misma corriente PSI en dirección al entorno. La idea de Proxemia Mental fue primero discutida por el célebre físico norteamericano Maurice Ewing quien, durante un experimento con campos electromagnéticos, observó la curiosa conducta de algunos electrones incapaces de penetrar a un campo de energía generado por el choque entre materia y antimateria al interior de un ciclotrón. Algunos electrones y otras partículas subatómicas, sin embargo, emergían del interior del campo, sin poder regresar jamás. Ewing sugirió que, en algunos casos particulares, la mente humana podría replicar tal fenómeno, si bien Ewing no realizó mención concreta a la energía PSI.
[xiii] Manipulación Psíquica: (o control mental) Se entiende como la posibilidad de acceder, controlar y modificar la estructura mental de otro individuo. La más conocida forma de manipulación mental sería la hipnosis, un procedimiento mediante el cual un individuo, previamente sugestionado, cedería parte de sus funciones mentales superiores (atención, memoria, percepción y albedrío) a otro individuo, quien manipularía con facilidad al sujeto hipnotizado. Los estudios neurobiológicos en el campo de la hipnosis revelan una interferencia de las ondas cerebrales del operador (o hipnotista) y el sujeto hipnotizado, estableciéndose así una conexión real entre los dos sujetos. De igual manera, el porcentaje total de electrólitos y calorías se muestra bruscamente reducido en el operante, mientras que su campo biomagnético se revela seriamente disminuido durante e inmediatamente después del procedimiento hipnótico. Para algunos investigadores, estos resultados demuestran que el control de los procesos psicológicos ajenos genera un serio perjuicio para la salud física a mediano y largo plazo. También se especula si un incremento en la capacidad energética total del operante influye sobre la capacidad de resistencia de los sujetos a hipnotizar. Estudios desarrollados en el MAT de Minessota con máquinas electro magnéticamente cargadas y con material hipnótico visual, prometen grandes avances en terapias contra el tabaquismo, el alcoholismo y la drogadicción. Algunas personas se muestran preocupadas con estos resultados y alegan que esta tecnología podría usarse con fines bélicos, antisociales o políticos.
DIRECTOR
-Adelante- gruñó una voz grave y marchita desde el interior de la oficina.
Los Maestros aún no habían tocado la puerta pero aquella demostración telepática nunca impresionaría a Walter... Resultaba bastante obvio que todos los Maestros, incluido el Director, debían ser G-3.
Una vez en el despacho del rector, Aldiss indicó a Walter que tomara asiento.
El chico tenía que levantar la cabeza para observar con claridad al señor Scroll pues el enorme escritorio de metal le llegaba a la altura de los ojos.
El Maestro Andersen se disculpó ante el Director por no poder quedarse para la charla introductoria –que Hiro ya había oído decenas de veces- pues, precisamente, tenía una clase de PK[iv] pendiente.
El Director asintió desde su silla y la puerta se cerró, no sin que antes Walter percibiera una fuerte sacudida psíquica. Al parecer, el Maestro Andersen había esperado hasta el último segundo para “escanear” superficialmente su mente.
Por fortuna, tan patético intento sólo despabiló a Walter, quien comenzaba a aburrirse de toda aquella parsimonia.
- Walter Callahan- dijo al fin el Director.
- Sí, señor.
- He leído su expediente: Padres desconocidos. Procedencia indeterminada. Criado hasta los seis años en los canales de agua sucia de Resurrección Hyle... ¿Recuerda “Los Alacranes”?
- Sí, señor. Era el grupo de ORPHIS [v] al cual pertenecía...
- Ya veo. Curioso sentido de pertenencia el suyo. Debe saber que este lugar no es una primitiva estructura social tal como lo eran los ORPHIS; por lo tanto, las conductas agresivas, el lenguaje soez y el contacto físico prolongado entre niños y niñas no están permitidos
- Lo sé, señor. También estuve bajo el cuidado de tres Tutores en La Corporación SEED... pensé que había leído mi expediente...
Los ojos del Director se abrieron peligrosamente ante el último comentario. Walter no pudo evitar recriminarse por su tonto arranque de insolencia. Mija Rakovich, su segunda Tutora, le habría reprendido severamente por aquel impulso incontrolado.
- Lo que Walter quiere decir, rector Scroll, es que él ya ha aprendido a vivir en sociedad ¿verdad que sí?-
La oportuna intervención de Aldiss pareció aplacar la reacción del señor Scroll. En todo caso, el anciano Director se mantuvo un poco hermético durante el resto de la entrevista:
-Dice el expediente que La Corporación le rescató de Los Canales y que durante los últimos cinco años fue acogido por SEED. Sé que los archivos son bastante explícitos pero nos gustaría escuchar de su propia boca lo que allí hizo durante ese periodo de tiempo y las razones por las cuales le mantuvieron bajo tanto... cuidado
Walter ya se esperaba aquella petición. Se lo habían advertido antes del viaje: Los Maestros de La Escuela intentarían descubrir cualquier incongruencia entre la historia descrita en el expediente y la versión narrada por Walter.
Pero era inútil...
Él tenía grabada en la cabeza cada palabra, cada punto y cada coma del informe. La mayoría era mentira, por supuesto, pero su vida no le concernía a nadie... y menos al viejo rector.
- Durante los cinco años que viví en La Torre Central de la Corporación SEED, un grupo de científicos se interesó por el desarrollo de mis capacidades cognitivas y, específicamente, por explorar una y cada una de mis habilidades psíquicas. Los resultados no fueron muy alentadores en ésta área pues mi PES[vi] estaba poco entrenada y nunca se registraron los espectaculares fenómenos que de mí se esperaban. Por esa razón, me dediqué a cultivar algunos aspectos del conocimiento humano, es decir, literatura, matemática e historia.
>>Tuve tres Tutores que me orientaron durante las jornadas de estudio en La Corporación pero, desafortunadamente, nunca obtuve un seguimiento constante de su parte ya que... les resultaba difícil tener como pupilo a un G-3.
>> En cuanto a las razones por las cuales SEED me tuvo bajo su protección... Son también un misterio para mí. Según me fue informado, mis padres pudieron ser personas importantes que, luego de abandonarme en Los Canales, me creyeron muerto. Tras enterarse de que aún vivía, el remordimiento debió impulsarles desde el anonimato a solicitar ante La Corporación la protección que el temor y el desprecio no les permitía brindarme. Hasta que La Corporación no estuviera plenamente convencida de que la CEMI era un lugar lo bastante seguro, mi traslado a La Escuela sería postergado. Al parecer, el trabajo de la CEMI durante los últimos años los ha convencido, señor Scroll.
- De acuerdo, Callahan. Seré breve pues tengo cosas que hacer: La CEMI es una institución destinada a entrenar, controlar y educar a los G-3 de Tercera Generación. Nuestra misión como Maestros es procurar un ambiente relativamente libre, definido por reglas implícitas de convivencia cuya pretensión es emular aquellas normas que ustedes, los estudiantes, encontrarán al salir de aquí y enfrentar el mundo real.
>>Aunque piense lo contrario, Callahan, todos los G-3 tienen aptitud para controlar al menos uno de los aspectos de la PES. Nuestros Maestros le permitirán descubrir cuales son sus verdaderas capacidades y cómo dominarlas para provecho suyo y de la humanidad. El cuerpo docente de La Escuela es muy capaz y, generalmente, está a su disposición para ayudarle y protegerle durante el proceso de adiestramiento.
>>Sin embargo, también podemos hacer uso de la fuerza y la disciplina si se torna necesario. Por favor, Callahan, no nos obligue nunca a llegar a tales extremos. Soy un G-3 de Primera Generación y los Maestros son G-3 de Segunda Generación, pero ello no significa que puedan enfrentarnos y salir victoriosos. Lo que nos falta en poder nos sobra en experiencia. No lo olvide.
- Sí, señor.
- Sí, Director- corrigió Arthur.
- Sí, Director- repitió Walter obedientemente.
- Ahora, márchese. El Maestro Aldiss le explicará algunas reglas, lo llevará a su habitación asignada y luego al salón de clases que el Maestro considere más adecuado para usted.
El profesor Lorenz, que había permanecido de pie junto a la puerta todo el tiempo, esperaba que el chico se levantara de su silla pero, al parecer, éste aún no tenía pensado irse.
De repente, Aldiss sintió una extraña perturbación... Algo intentaba manifestarse ante su mente... algo extremadamente poderoso.
Walter Callahan acababa de “escanear” dos mentes:
Una era vieja y débil, otra era fuerte pero vulnerable.
Una de ellas sería presa fácil de su poder e, incluso, le agradaría tenerla bajo su control; la otra presentaría resistencia pero existía un buen método para evitar una contienda psíquica.
El rector lanzó una mirada inquisitiva sobre aquel pequeño que aún no se dignaba salir de su despacho.
-¿Algo más, Callahan?
- No me siento bien - Dijo éste con voz apenas audible.
Enseguida, se balanceó en la silla y cayó estrepitosamente al suelo ante la atónita mirada del Director y del Maestro.
Al poco rato, los dos hombres estaban sobre el chico intentando auxiliarle...
Aldiss volvió a percibir una fuerte perturbación mental pero le restó importancia ante la urgencia de ayudar a Walter.
El nuevo escaneo le permitió a Walter comprobar su hipótesis. De hecho, tuvo tiempo de agradecer a Sigmund Hertz, su primer Tutor, por enseñarle aquel sencillo truco para rebajar las defensas mentales del oponente.
En cuestión de segundos, la mente del viejo era suya... pero, a pesar del truco, la mente de Aldiss daba la pelea:
-¿QUIÉN ERES?- Preguntó el Maestro al borde del desespero.
- Pronto lo sabrá- repuso Walter con sorna.
-¿QUÉ PRETENDES?
- Ser libre.
-NO PODRAS HUIR POR SIEMPRE... SERÁ FACIL ENCONTRARTE.
- Nadie dijo que me escaparía.
-¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ HACES ESTO?
- Por la humanidad- finalizó Walter.
La mente del profesor se disolvía sin problema en la del chico. La breve comunicación telepática que había sostenido con el Maestro le obligó a reconocer en Lorenz un oponente formidable. Su apariencia anodina y delicada era un perfecto disfraz que ocultaba una mente lúcida y resistente.
Walter se felicitaba por no haber subestimado al extraordinario profesor. Ahora que era suyo, sería un aliado insuperable al momento ejecutar sus planes.
- Maestro Lorenz, lleve al muchacho a su habitación- dijo el rector muy amablemente.
- Enseguida, Director Scroll.
- Hasta pronto... Arthur- se despidió Walter, con total descaro, gozando del sagaz subterfugio del que, a partir de ese momento, se valdría para controlar La Escuela. .
El Director le guiñó un ojo y continuó revisando sus papeles como si nada.
Al poco rato, Walter descansaba sobre la blanda cama de su habitación, se desnudaba por completo para ponerse el ridículo uniforme de invierno, especialmente diseñado para los alumnos de la CEMI, y salía tras Aldiss dispuesto a conocer a sus nuevos compañeros.
- Levántate, Walter- me apremió Keith con suavidad.
- Si... - susurré sin abrir los ojos todavía.
Al instante, la roída manta salía volando por los aires mientras el frío matutino me calaba los huesos.
El verme tiritando no hacía más que incrementar las risas de los chicos y chicas del grupo.
Tras levantarme torpemente, refregué mis ojos y me estiré con fruición.
A continuación, Oswald, líder de “Los Alacranes”, nos asignaba las tareas a desarrollar aquel día:
-¡Mike!- decía Oswald
-¿Sí, señor?- respondía el chico pelirrojo y regordete a nuestro líder, un larguirucho joven mestizo que no sobrepasaba los catorce años de vida.
-Búsqueda de Recursos- informaba Oswald
-Sí, señor.
-¡Sammy!
-¿Sí, señor?- esta vez respondía un chico flaco y desgarbado, voz temblorosa y aire distraído.
-Búsqueda de Recursos.
-Uff- suspiraba Sammy. Era la tarea más sencilla pero, no por ello, menos importante.
-¡Keith y Walter!.
-¡A la orden, señor!- exclamaba Keith simulando una pose militar.
- Búsqueda de Alimentos- ordenaba Oswald ceñudo.
-¡Sí, señor!.
Y allí íbamos los dos, tomados de la mano, recorriendo juntos la extensa Red de Canales que conformaban el alcantarillado externo del Occidente.
Según recuerdo, Keith debía esforzarse mucho antes de poder recolectar suficiente alimento para nuestro grupo. Era claro que mi presencia constituía más una traba que una ayuda, no obstante, ella nunca se quejaba. Quizá estaba consciente de que Oswald le imponía tal tarea con el fin de obligarla a deshacerse de mí, pero Keith jamás renunciaría a tenerme a su lado. Posiblemente, ello obedecía a un precoz instinto maternal o, sencillamente, al orgullo que caracterizaría a mi salvadora hasta el final de sus días... No lo sé.
De algo estoy seguro: Keith fue la primera persona que me amó sin condiciones. También yo debí amarla pero me es difícil aseverarlo ahora.
Cuando cumplí cinco años – según cálculos de La Corporación. Mi verdadera edad, al igual que la de cualquier otro G-3, es una aproximación, pues, como supongo usted sabrá, durante los primeros quince años de vida, nuestro desarrollo físico suele ser mucho más lento en comparación con el de un ser humano corriente- comencé a manifestar las habilidades psíquicas básicas propias de lo que tendré que llamar, por ahora, nuestra especie.
En principio, nadie prestó atención a las caídas cada vez más frecuentes de los objetos que, en opinión de cualquiera, se encontraban firmemente apoyados sobre las mesas, los estantes oxidados o el húmedo sofá de cuero (la reliquia de nuestro grupo).
Los muchachos, y Keith, comenzaron a preocuparse cuando los objetos no sólo se contentaban con moverse sino que, además, explotaban sin razón alguna.
No pasó mucho tiempo antes que Oswald y los demás asociaran los extraños incidentes con el particular brillo de mis ojos.
Entonces, completaba yo dos años y diez meses (más o menos) junto a “Los Alacranes”... Tan sólo restaban unos días para que estallara la Guerra Civil y “Los Vigilantes” vinieran por nosotros dispuestos a arrasar con todo aquel que se interpusiera en su sagrada misión: Aniquilar a uno y cada uno de los G-3 del planeta.
CAPITULO 3
NOCTURNO
- Saluden a su nuevo compañero: Walter Callahan- proclamó el Maestro Lorenz sin necesidad de llamar al orden. Poco antes, el barullo y las risas infantiles parecían haber tomado absoluto control del aula, una clara consecuencia de que la figura de autoridad, el profesor Aldiss, se hubiese ausentado por casi una hora. Claro que al Maestro no parecía molestarle en absoluto la algarabía y, seguramente, la situación de aparente desorden se habría mantenido aún bajo las narices de Aldiss de no ser por la repentina aparición de Walter.
Algunos chicos asintieron tímidamente a modo de saludo pero, en general, todos parecían algo consternados por la inusual presencia del novato.
-Walter fue trasladado desde uno de los resguardos de La Corporación, donde le tuvieron protegido debido a… ciertas dificultades políticas. Espero que lo reciban con amabilidad y... si alguien quiere mostrarle las instalaciones...
-¡Por aquí, Maestro Lorenz!- Una niña de cabello corto castaño levantaba ansiosamente la mano. Un par de coletas colgaban graciosamente a lado y lado de su cabeza.
A Walter le habría encantado dejarse guiar por aquella jovencita pero ésta se arrepintió en el último segundo ante las miradas de reproche que una pareja de chiquillos le dirigía.
Entonces, cuando Walter se resignaba a aceptar la ayuda de cualquier otro alumno, la niña cayó de espaldas contra el suelo, inconsciente, sin que nadie pudiese sostenerla a tiempo.
Al instante, un corrillo de escolares se agolpó alrededor de la chica desvanecida mientras un par de niños, los mismos que acababan de frustrar el deseo de Walter, exigía a gritos la ayuda del Maestro Lorenz.
Aprovechando que ya no era el centro de atracción de la clase, Walter se escabulló a las afueras del bloque C, dispuesto a gozar de los últimos rayos de sol, del bello paisaje, de aquel cielo arrebolado... ese mundo exterior que La Corporación le negara por cinco largos años.
La noche...
Walter nunca imaginó que pudiera ser tan hermosa.
La noche en Tierra Final era diferente a la de Resurrección Hyle.
Allá se mostraba aterradora, fría y deprimente.
Desde el alféizar de la ventana sobre el cual reposaba Walter, la noche aparecía sublime, cálida y brillante.
El viento arrastraba tras de sí el límpido aroma de las arboledas y un tenue murmullo ascendía desde el suelo, entonando etéreos himnos a la luna.
Eran grillos... o algún otro insecto nocturno.
- Y hablando de insectos... - comentó Walter al divisar una figura avanzando sigilosamente desde el bloque A (o Bloque de de las Avispas [vii]), donde dormían todas las niñas, hasta el muro del bloque B (o Bloque de los Babosos, como le llamaban las niñas de la Escuela) donde Walter y los demás chicos reposaban.
Minutos después, dos niños salían del bloque B y se reunían con la joven. Walter contemplaba, desde el cuarto nivel del edificio, el particular encuentro nocturno.
No lograba escuchar claramente sus voces pero los escasos fragmentos de conversación fueron suficientes para que el pequeño observador se hiciera una idea más o menos clara de la situación:
- Escucha, Maity... ambos sabemos... perder un padre... ahora puedes evitar que el de Karin muera... – decía el mayor de los tres niños –sé que tienes miedo... la situación... cambia todo...
- Sí, eso creo... - respondía quedamente Maity, el más pequeño del grupo (y, acaso, de La Escuela)
-¿Sólo puedo teletransportarme a un lugar en el que ya haya estado?- preguntaba Maity.
<< ¿Teletransportación[viii]? Fascinante. Ni siquiera yo puedo manejar esa habilidad... aún >>
- Así es... entre más... transportes contigo más energía perderás- explicaba el mayor.
-Vaya, vaya... yo… pensé que eras… ignorante, Blaze- Habló por fin la chica.
Walter sonrió con dulzura. Estaba interesado en ella... estaba interesado en... en…
<<¿Cómo le llamó Blaze hace un momento? ¡Ah! Karin... bonito nombre >>
- Usaré... Transmutación[ix] para modificar... uniformes.
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Algunos metros abajo, los tres estudiantes perdían sus ropas (el uniforme de invierno de la CEMI cuya capucha le impidió a Walter identificar a los chicos en un primer momento), quedaban momentáneamente desnudos y recuperaban los trajes con un diseño mucho más casual (aunque la masa y el color negro de los uniformes continuaban prevaleciendo)
En medio del proceso, Blaze le indicó a Maity que había llegado el momento:
-¡AHORA!- exclamó el chiquillo.
Y desaparecieron.
Walter permaneció meditando un rato:
-Se han escapado de La Escuela... y no ha ocurrido nada. ¡Ni siquiera suena una alarma! De hecho, podrían huir cuando quisieran pero no lo hacen ¿por qué? También ignoro a dónde se marcharon. Parece que el padre de Karin estaba en peligro de muerte... pero ¿Cómo lo supieron? ¿Precognición? ¿Clarividencia?
>> ¿Saben Los Maestros que Maity, Blaze y Karin tienen tal dominio sobre sus habilidades?
>> Parece que es momento de hacer una breve visita a las mentes del Director y el Maestro Lorenz- concluyó Walter apartándose de la ventana y tendiéndose en la colcha con los ojos muy abiertos y, sobre todo, muy brillantes.
Cincuenta metros al occidente, en uno de los improvisados dormitorios instalados en el Bloque C, el Maestro Andersen se levantaba inquieto.
-¿Qué diablos fue eso?- comentó en voz baja aunque, por supuesto, se encontraba solo en el cuarto.
La sensación había desaparecido.
¿Acaso una falsa impresión? La verdad, estaba muy nervioso desde hacía un par de semanas...
Los raptos no resultaban sencillos y el Director comenzaba a sospechar que aquellas desapariciones no obedecían a simples berrinches de los estudiantes.
Por otro lado, estaba aquel niño: Walter Callahan.
¿Por qué no podía sacarse de la cabeza ese odioso “presentimiento” respecto al dramático cambio que sufriría La Escuela con su llegada?
No... No era un simple “presentimiento” (Hiro era consciente de que ni la Precognición[x] ni la Clarividencia[xi] eran sus fuertes), también había hechos:
Su sospechosa filiación con SEED, ese cabello blanco, esos ojos penetrantes...
(¡Por favor! ¡Simples apariencias!)
De acuerdo. No eran hechos concretos pero ¿Qué decir de la sorprendente facilidad con la cual el chico se libró de su “escaneo” mental?
(Un momento...)
¿Realmente fue tan fácil para Walter?
Podría ser que su única habilidad fuese la Proxemia Mental[xii], una avanzada forma de bloqueo psíquico.
-Y ¿por qué no comprobarlo ahora mismo?- se dijo Hiro.
(De ninguna manera)
Quizá lograra penetrar la mente de Callahan y, entonces, ¡se encontraría atrapado en un ridículo sueño donde llovían dulces de chocolate y Walter era el Maestro!
Intervenir en un sueño ajeno era muy peligroso. Maity se lo había demostrado una vez y Hiro sí aprendía sus lecciones.
-No debo precipitarme- pensó el Maestro Andersen procurando conciliar el sueño otra vez. –Mañana en la mañana veremos cuáles son tus verdaderas capacidades, Walter Callahan.
Hiro cerró los ojos... pero la angustia torturó al Maestro toda la noche.
El Director Scroll “cantó” como un pajarito.
No hubo pregunta que dejara sin respuesta (“No lo sé” se consideraba una respuesta y Walter no tenía motivos para dudar de la forzosa honestidad del viejo)
Con Lorenz las cosas eran distintas.
Para obtener respuestas, Walter debía presionar (casi amenazar) al Maestro para que éste se dignara a “soltar la lengua”... Y, aún así, los resultados no eran tan confiables como los del viejo:
- Señor Lorenz... ¿Por qué no colabora conmigo?
- Dame una razón para ello.
-¿Qué le parece salvar su mente?- Walter conservaba una calma mortal. Otra de las múltiples manías que había aprendido de sus Tutores en La Corporación.
-¿Sabes lo que esta habilidad implica para tu mente y tu cuerpo?
- Estoy consciente de ello, señor Lorenz. Créame, no soy descuidado cuando de usar mis habilidades se trata.
- No me refiero al desgaste vital generado por la Manipulación Psíquica[xiii], Walter. Se ve que fuiste bien entrenado para mantenerla-
- Con lisonjas no obtendrá su libertad, señor Lorenz.
- Lo sé, Walter. Sólo quiero advertirte que, así como mi mente es un libro abierto para ti...
- Querrá decir “medio abierto”
- Bueno, como sea. Desde mi punto de vista tu mente también es vulnerable.
-¿Ah, sí? ¿Y por qué no aprovecha esa ventaja?
- Tú bien lo sabes. Al hacerlo, mis escasas defensas mentales se derrumbarán como un castillo de naipes y, luego de eso, sí que sería un libro abierto para ti.
- No tiene sentido que me amenace con algo que no piensa hacer...
- Sólo te prevengo, Walter. En algún momento, cuando menos lo esperes, volveré mi mente contra la tuya y, entonces, ¿podrás detenerme, pequeño? ¿Podrás?...
- Señor Lorenz, ¿Qué es lo que oculta con tanto celo? ¿Es algo tan malo?
Aldiss cerró su mente (cuanto pudo)
Walter salió satisfecho de su psique. El Maestro cedería, sólo era cuestión de tiempo.
Para cuando el chico volvió en sí, ya había transcurrido más de media hora y los tres viajeros acababan de regresar a La Escuela.
Karin abrazaba a Maity y Blaze. Lloraba de felicidad.
- Sabía que lo salvarían- festejó Walter y se fue a la cama, que buena falta sí le hacía.
Todos estaban asombrados.
Incluso Oswald me observaba, visiblemente divertido ante lo que él llamaba “trucos de magia”.
- Haber Walter. Ahora mueve esa silla hacía mí- exigía Mike con la ansiedad pintada en su pecoso rostro.
Ante algo tan sencillo, me limitaba yo a centrar mi atención en la mohosa estructura de madera y, sin resistencia alguna, esta se trasladaba siguiendo la misma trayectoria que mis ojos describían.
-¡Increíble!- Concedía Sammy cansado de buscar los “hilos invisibles” que permitían tales maravillas.
- Entonces, los rumores eran ciertos... Tú eres uno de esos seres a los que llaman C-3
- Querrás decir G-3, Oswald- le corrigió Mike.
-¡Da igual!... Oigan chicos ¿Y si es peligroso?
Los jóvenes cruzaron miradas.
Sus rostros sucios e infantiles no reflejaban emoción alguna.
Luego me miraron:
Un mocoso de cabello amarillento (Keith aseguraba que era blanco pero nadie le creía... la verdad me hacía falta un buen baño), aspecto frágil y de una ingenuidad insoportable...
Todos se echaron a reír.
-¡Ya basta!- irrumpió Keith de repente.
Sus manos se agitaban violentamente y, sin duda, más de un chico debió ganarse un buen bofetón.
-¿Se puede saber que mierda ocurre contigo?- Reclamó Oswald ofendido.
- Walter no es un juguete. Déjenlo en paz- y mientras decía esto, me acunaba en su regazo, besándome con dulzura, aferrándose a mi cuerpo como una fiera enardecida protegiendo a sus crías de un predador hambriento.
Los chicos se retiraron contrariados, lanzando pestes por la boca, frustrados ante la imposibilidad de disfrutar por unos minutos más del “pequeño mago” que en buena hora había terminado allí.
La escena resultaba bastante jocosa pero, entonces, percibí los crecientes sollozos de Keith, sus tibias lágrimas deslizándose por mi cuello, abriéndose paso entre mis vértebras como un salado arroyo horadando las óseas montañas de mi espalda cubiertas de piel.
- Nadie te hará daño, Walter... Te juro que nadie va a dañarte...
Yo ignoraba la razón de aquella extraña conducta.
De hecho, tampoco entendía quién podría dañarme o lo que ello pudiera significar...
Tan sólo pensaba en lo bien que se sentía reposar junto al cálido cuerpo de Keith, abrazar su delgada cintura y escuchar el latido de aquel órgano que, en las noches, funcionaba como un eco anestesiante capaz de reemplazar la más hermosa de las nanas.
Si algo deseé por esos días, fue compartir mi vida entera con la niña de las negras trenzas y los dientes descuadrados...
La única persona del mundo que poseía un corazón somnífero.
[i] CEMI: Escuela de Control e Instrucción Mental. (N del E): Algunas personas han querido ver en esta sigla una posible referencia a la Teoría CEMI de la consciencia humana, es decir, la Teoría del Campo Electro Magnético de la Información, según la cual la consciencia humana se encontraría estructurada y sustentada en un Campo Electro Magnético que no sólo rodearía al cuerpo humano (esto es, la famosa bioenergía) sino que interactuaría con este, generando así procesos neurocognitivos de los cuales podrían desprenderse unidades más o menos complejas de información. Tal información podría continuar disponible aún después de que el cuerpo físico ha desaparecido. La teoría, sin embargo, ha sido frecuentemente criticada y aún no recibe total respaldo por parte de la comunidad científica.
[ii] STREAM: Iniciales convenientemente ordenadas de “Tren Superconductor Accionado por Repulsión Electro Magnética”. Este tipo de transporte es capaz de alcanzar velocidades de hasta 500 kilómetros por hora mientras levita a través de un tipo de raíles especiales conocidos como magneplano. En algunos países de oriente se han desarrollado este tipo de sistemas con éxito considerable. Se recuerda, sin embargo, el triste accidente del KATAHARU en el año 2003 donde más de doscientas personas murieron luego de que el tren se descarrilara como consecuencia de un cambio inesperado en el estado superconductor de un tramo del magneplano.
[iii] Posible referencia a un fenómeno denominado AC (ANOMALOUS COGNITION), una forma de intercambio o transferencia de información donde los estímulos sensoriales están ausentes. Los sujetos ganan el acceso a la información por procesos desconocidos. Se han encontrado reportes que al parecer confirman que durante la Segunda Guerra Mundial, algunos científicos alemanes lograron establecer la existencia del fenómeno AC en sujetos sometidos a fuertes niveles de estrés postraumático: Los experimentos eran similares a los que el autor describe en este capítulo.
[iv] PK o psicoquinesis (psychokinesis en inglés). En el estudio de los fenómenos paranormales, una de las principales manifestaciones PSI junto a la Percepción Extra Sensorial (PES) Con PK se alude a la acción directa y activa de la mente sobre la materia. La posibilidad de que la PK fuese posible se fundamenta en principios de la física cuántica según los cuales la mera observación de un fenómeno puede alterar un sistema. Las modificaciones al sistema, sin embargo, suelen darse a nivel micro, por lo que para la influencia sobre un sistema macro sería necesaria una gran cantidad de energía no disponible normalmente por parte del ser humano.
[v] ORPHIS Término acuñado por el autor para referirse a grupos de niños huérfanos o evadidos. Se especula que existe una referencia explícita a los “niños de las alcantarillas”, que existieron en la capital de Colombia y otras ciudades entre 1980 y el 2000. Otros relatos del autor sugieren que los ORPHIS suelen refugiarse en los canales de aguas negras de Resurrección Hyle donde se agrupan por clanes.
[vi] Percepción Extra Sensorial Constituye, junto a la PK, una de las más importantes manifestaciones PSI. Algunos autores sostienen la existencia de dos factores diferenciados dentro de la línea PSI: La tendencia expresiva (como la PK) y la tendencia receptiva (como la PES). Dentro de esta última, se pueden subrayar capacidades populares como la telepatía, la precognición y la clarividencia. Este tipo de tendencia PSI fue ampliamente explotada durante la guerra fría, al plantear posibilidades reales de anticipar posibles acciones del enemigo y por constituir una forma de espionaje altamente efectiva.
[vii]Bloque de las Avispas. Existen por lo menos dos interpretaciones para esta denominación: Puede tratarse de una expresión irónica que los niños de La Escuela aplican a las niñas debido al aspecto infantil de las chicas que, normalmente, debieran ya mostrar alguna que otra “curva”. La segunda interpretación es que puede tratarse de un guiño del autor a la visión clásica de los escritores de ciencia ficción que suelen catalogar a los mutantes, extraterrestres y demás antítesis humanas como “bichos raros”
[viii] Teletransportación: Capacidad de transportar materia de un punto en el espacio a otro. Algunos procesos cuánticos se han invocado para explicar este fenómeno, entre ellos, la existencia de agujeros de gusano sostenidos por materia exótica o, la más aceptada, basada en la replicación de partículas realizada en la Universidad de Bangalord que implica el uso del enmarañamiento cuántico, donde dos partículas nacidas de la división anterior de una misma partícula sufrían cambios isomórficos instantáneos sin importar la distancia entre las mismas. Hace poco, y con base en este experimento, SOFTECH ha anunciado el próximo lanzamiento de una nueva generación de computadoras cuánticas miles de veces más rápidas que las actuales.
[ix] Transmutación: Presunta capacidad de modificar propiedades físicas (color, forma, textura...) de objetos inanimados La alusión a este fenómeno se remonta a la edad media, donde los alquimistas aseguraban lograr transformaciones radicales de la materia a partir del uso de objetos, cánticos y combinaciones químicas. Recientemente, el célebre historiador francés Théophile Gautier aportó documentos (aún en estudio) que parecen confirmar el éxito de algunas de estas transmutaciones bajo estados hipnóticos descritos en documentos encontrados en una antigua capilla francesa al norte de Tarbes (Toulouse). Tal información parece corroborar investigaciones adelantadas en la Universidad rusa de Grodno que describen cómo los cánticos, rezos y estribillos usados en misas de sanación y en círculos como el de los alquimistas resultarían efectivos gracias a la adopción, por parte de los participantes en este tipo de rituales, de ciertos estados alterados de consciencia que modificarían las propiedades químicas y eléctricas de los objetos llegando a afectar, incluso, algunos organismos vivientes.
[x] Precognición: Capacidad de traer a la conciencia algún evento futuro que, normalmente, no podría deducirse del presente. Este fenómeno resulta de particular interés, encontrándose bastante documentado desde tiempos remotos (incluso en la Biblia es posible encontrar alusiones a este tipo de experiencias, véase por ejemplo, Génesis 41, 1 – 57). En una encuesta de la revista norteamericana ALTERNATIVE VISIONS (1997, número 34) realizada a personas de distintas edades, grupos étnicos y estratos socioeconómicos, se encontró que el 82% de los encuestados habían sostenido algún tipo de experiencia precognitiva, ya fuese visión de un hecho futuro en sueños, previsión de un suceso durante la vigilia o sensación de ya haber vivido algún suceso (deja vú). Las explicaciones frente al fenómeno resultan igualmente variables, como posibles fallas en el espacio tiempo, existencia de universos o historias paralelas, intervención de agentes externos sobre la consciencia humana, etc…
[xi] Clarividencia Capacidad de descubrir objetos ocultos o percibir eventos que ocurren simultáneamente sin que medie en ello ningún medio físico. También denominada Siimulcognición, la clarividencia es, junto con la precognición, una de las habilidades PSI receptivas más populares. El uso de instrumentos (usualmente metálicos) sobre planos de países o ciudades para encontrar tesoros ocultos, es un método de clarividencia tradicional, aunque aparentemente inefectivo. Algunos estudiosos del tema como el neurólogo inglés Adolph Llinás consideran que la clarividencia puede presentarse sólo mediante la conectividad neuronal de dos o más individuos. Para probar su afirmación, Llinás realizó un experimento clásico donde dos sujetos (uno encerrado en una habitación a solas y otro encerrado con un experimentador) debían adivinar una secuencia de símbolos en un orden estricto. El individuo solitario no obtuvo ni el 20% de los aciertos del sujeto que tuvo un compañero de habitación (del cual sólo se veía su silueta). Claro que este último sujeto no obtuvo un nivel de aciertos estadísticamente significativos. En un segundo experimento, esta vez conducido por el neuropsicólogo chileno Jhon Milton, el sujeto solitario fue sometido a una sesión previa de hipnosis, alcanzando un puntaje de aciertos cercano al 90%, lo que sugiere que la interacción neuronal del individuo fue inexistente o pudo ser sostenida con un ente físico inorgánico.
[xii] Proxemia Mental: Hipotética forma de PES, involuntaria e inconsciente, que se manifestaría a través de un campo psíquico que rodearía constantemente al sujeto, rechazando cualquier corriente Psi dirigida a este. El término está basado, por un lado, en el concepto biológico de proxemia, un campo simbólico que cada especie posee como parte de su necesidad de seguridad, mucho más restringido que el territorio, aunque mucho más privado e intimo. Por otro lado, la Proxemia Mental hace referencia a un campo psíquico hipotético al cual ninguna corriente PSI puede acceder, aunque desde su interior sea posible proyectar la misma corriente PSI en dirección al entorno. La idea de Proxemia Mental fue primero discutida por el célebre físico norteamericano Maurice Ewing quien, durante un experimento con campos electromagnéticos, observó la curiosa conducta de algunos electrones incapaces de penetrar a un campo de energía generado por el choque entre materia y antimateria al interior de un ciclotrón. Algunos electrones y otras partículas subatómicas, sin embargo, emergían del interior del campo, sin poder regresar jamás. Ewing sugirió que, en algunos casos particulares, la mente humana podría replicar tal fenómeno, si bien Ewing no realizó mención concreta a la energía PSI.
[xiii] Manipulación Psíquica: (o control mental) Se entiende como la posibilidad de acceder, controlar y modificar la estructura mental de otro individuo. La más conocida forma de manipulación mental sería la hipnosis, un procedimiento mediante el cual un individuo, previamente sugestionado, cedería parte de sus funciones mentales superiores (atención, memoria, percepción y albedrío) a otro individuo, quien manipularía con facilidad al sujeto hipnotizado. Los estudios neurobiológicos en el campo de la hipnosis revelan una interferencia de las ondas cerebrales del operador (o hipnotista) y el sujeto hipnotizado, estableciéndose así una conexión real entre los dos sujetos. De igual manera, el porcentaje total de electrólitos y calorías se muestra bruscamente reducido en el operante, mientras que su campo biomagnético se revela seriamente disminuido durante e inmediatamente después del procedimiento hipnótico. Para algunos investigadores, estos resultados demuestran que el control de los procesos psicológicos ajenos genera un serio perjuicio para la salud física a mediano y largo plazo. También se especula si un incremento en la capacidad energética total del operante influye sobre la capacidad de resistencia de los sujetos a hipnotizar. Estudios desarrollados en el MAT de Minessota con máquinas electro magnéticamente cargadas y con material hipnótico visual, prometen grandes avances en terapias contra el tabaquismo, el alcoholismo y la drogadicción. Algunas personas se muestran preocupadas con estos resultados y alegan que esta tecnología podría usarse con fines bélicos, antisociales o políticos.

